La hora de los elfos

–“En las profundidades solo se ven estrellas” — esto es lo que recordaba de aquel sitio entre las estribaciones orientales de Las Montañas Nubladas, por donde una vez pasó Nimrodel de quien nunca se supo destino, y por donde moraron grandes señores de los enanos.

–“En las profundidades heladas se refleja el alma de los elfos”— continuaba La Voz dentro de su cabeza, conectándola con un pasado remoto, más allá del gran mar, más allá de las selvas y montes ya surcados. A una distancia ya inimaginable de su tierra de nacimiento, ella encontró un reducto de su alma.

Ya no estaba segura si todo lo imaginaba, o de alguna forma las palabras y su significado, habían sido posicionadas en su mente por algún extraño y oculto poder, del que no suponía encontrar rastro alguno en estas tierras distantes y jamás tocadas por elfo, enano u hombre.

El lago era frío y cristalino, pegado a las montañas, y a un bosque de altos árboles y espesos matorrales. El sol declinaba en el oeste, por sobre montes nuevos para esta elfa errante. El sol, la luz, el cielo, dan lugar a la dicha de los elfos, y a su vez a la tristeza eterna. La oscuridad quebrada por la plata, el resplandor de los Valar en los cielos, el Creador y su música, esparcido por todo el firmamento.

Las estrellas se reflejan en las gélidas aguas, el muro se desvanece en la penumbra, y los grillos y otros animales callan en la hora de los elfos… cuando todos miran a las estrellas, cuando todos lloran por las tierras perdidas y por el destino implacable.

Nimindil pasó la noche cerca del lago.. lo cubrió todo con su mirada penetrante.

“Nada ha venido al mundo sino según la voluntad del Creador, nada a sido creado sino según las canciones de los Valar” — La Voz la acosaba como nunca lo había hecho, en los incontables años de deambular por el mundo o de morar en tierras de su padre. A otras, más afortunadas quizás, o menos según quiera verse, la Voz les había dado sabiduría, pero también tristeza. A Nimindil la Voz siempre fue ajena,  siempre se sintió distinta a sus hermanas, y por ende sin el privilegio de vivir junto a ellas, y al mismo tiempo orgullosa de ello.


2 responses to “La hora de los elfos

  • Náryavë

    Hola. Encontre este blog en el foro no – oficial de la STC😉

    ¿Eres socio o entraste para conocer algo al respecto?

    Bueno, un abrazo, yo tambien soy de la STC😉

    Salud!

    Hela.

  • Rodrigo

    Digamos que quiero conocer algo al respecto.

    No soy socio de la STC, en un momento quise serlo, pero ahora no me quita el sueño.

    Es obvio el interés en la obra de Tolkien en este blog, y la verdad tengo cuerda para rato, y siendo independiente estoy bien por el momento.

    Alabo a la STC en sus distintos momentos.

    Aiya! Náryavë y gracias por tu visita.

    Eärendil Menendil

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