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A Chile le Falta Álvaro

En estos últimos meses, me he dado cuenta que  mis sentimientos más fuertes se dejan ver, al momento en que los paso a palabras escritas.

En ocasiones cuesta escribir, y no porque no guste hacerlo, sino más bien, porque en cada letra hay algo que se desprende  algo que se deposita  y algo que luego se regala.  En ocasiones el compartir duele, y en ocasiones el regalar  y desprenderse rompe el alma en pedacitos.

El siguiente texto corresponde a las palabras que he dicho en la despedida de mi amigo Álvaro, en la mañana del día 6 de enero de 2012.

Es difícil escribir en estos momentos, cuando la pena te llena el alma.

Es difícil seguir adelante, cuando encuentras injusto todo   y quieres con todo el corazón volver atrás las horas y estar más tiempo con Álvaro: asombrarse con los ovnis como él lo hace,  deleitarse con las obras de sus artistas favoritos, entretenerse con sus queridos juegos de video y sus películas.

No sé si podré expresar en estos párrafos la angustia y el dolor de la familia, y de los amigos.

Es un sentimiento de pérdida que poco a poco, hora tras hora, va emergiendo. Va siendo latente. Va cargando una mochila que antes no existía.

Pero creo que, aun cuando no hay que esconder nuestra pena, ni pretender que esta no existe, creo que Álvaro no era esa clase de persona que esperaría un mar de lágrimas en un momento como este.

Mas bien, dejándome guiar por lo que he aprendido de mi amigo durante estos casi cinco años juntos, es que creo que Álvaro es de esa clase de persona que tiene como primer objetivo en la vida hacer feliz a los suyos, el hacer que su círculo de influencia este bien, este protegido, este feliz, sea feliz.

Y Álvaro ha luchado día a día por que eso ocurra. En cosas simples, en cosas complejas, en cosas importantes, y en cosas banales.

Pero Álvaro no tiene un círculo influencia cerrado ni inexpugnable, sino uno sobre el cual ha invertido… (Pues claro.. ¡Nada de huevón!)

Se ha preocupado durante los años de que su círculo adquiera más valor, pero de una manera especial.

Lo ha hecho de tal forma que quien llega a él no salga más. ¡Miren que pícaro el perla!

Este círculo se agranda, desde su familia, padres y parientes, a sus amigos, y vecinos. Haciendo que estos últimos se transformen también en amigos.

Álvaro ha sabido agrandar su círculo de influencia al nivel de toda una comunidad.

Me cuesta imaginarlo, pero supongo que en ocasiones pudiese ser que alguien se haya distanciado de mi amigo. Pero tarde o temprano, mi amigo ha sabido hacer que las diferencias se limen y las distancias de acorten. Él sabe cómo engatusar al distanciado y acercarlo nuevamente a su círculo.

Álvaro es como un agujero negro, del espacio que tanto le fascina: nos atrapaba en sus tentáculos, y no nos suelta más.

No se ustedes, pero yo me imagino, que en estos momentos, Álvaro nos quiere “bien”, y por qué no decirlo, nos quiere “felices”.

Yo me imagino, que él tiene claro, que todos nos ayudamos, a dar un paso a la vez, y podremos así, salir adelante.

Yo me imagino que el círculo que Álvaro ha creado seguirá vigente. Como un libro que trasciende a su autor.

Debo agradecer los momentos vividos: las navidades, los años nuevos, los cafés disfrutados, las películas vistas, las conversaciones, la paciencia y la oreja para poder escuchar mis locuras, las largas horas de trabajo (y de hueveo – por supuesto) en el Comité de Administración, en el cual participamos, los encuentros con los amigos, el permitirnos entrar al corazón de su familia.

Nuestro grupo de amigos comenzó con un nombre “El Concilio“, y luego derivó al nombre “A Chile le Falta Rock“. No es el momento de entrar en detalles respecto al origen de estos nombres tan peculiares, sin embargo, puedo decir ahora, que “A Chile le Falta Álvaro“.

Pero no se ustedes, pero yo me imagino a Álvaro en cada curva del camino, en cada recoveco  apartando a los malos  (a los orcos, siths, o como quieran llamarlos) , ya sea en motoneta, en bicicleta o a pie,  y claro,  de vez en cuando,  reparando los puentes y puertas  para que todo quede bien,  para que llegado el momento,  logremos pasar sin problemas,  ¡Así de comprometido es Álvaro!.

Pero ya me cansé de aburrirlos, ahora solo unas palabras a mi amigo:

Amigo, descuida, cuidaremos de tus joyas. Cuidaremos de tus amores.

Alvarito: ¡Buen Viaje!. Buen recorrido. Y como decías en con nuestros amigos:

“Que la Fuerza este contigo”.

Muchas gracias por esta oportunidad y con todo respeto, permítanme una vez más acompañar a Álvaro con sus artistas favoritos, con sus ideas favoritas, porque al fin y al cabo, y como Álvaro lo decía… El Show Debe Continuar…

El día 4 de Enero de 2012, nos ha dejado en cuerpo Álvaro Astudillo, pero nos acompañara en el sentimiento.

El Quisco, Enero 2011

Para ti, de tus artistas favoritos:

Oxygene Pt2” por Jean Michel Jarre

Somewhere Over the Rainbow” por Israel “IZ” Kamakawiwo’ole:

Star Wars Return of the Jedi ending (1997 remastered edition)” por John Williams.

Blade Runner – Love Theme (1982)” por Vangelis.

Luego de buscar significados distintos, en distintas partes del tiempo y de la música, en lo terreno y en el cosmos, solo falta por decir “Wish You Were Here” con esta particular versión de Gregorians del clásico de Pink-Floyd.

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De inicios, búsquedas, luz y amistad

Existe el peligro de haber encontrado una veta de mithril, dentro de las cavernas de Moria, y de ser así, estaremos tentados a seguirla y descubrir maravillas insospechadas por lo menos sorprendentes.

Probablemente despertemos algún ser de edades antiguas, cuando aun no había sol ni luna, y ni los primeros nacidos habían aun poblado estas tierras; sin embargo la lucha con estas sombras, posiblemente nuestras propias sombras, nos permitirá encontrar el camino hacia la luz, detrás de las puertas, por el arroyo sombrío, alrededor del Lago Espejo, donde Durin se vio con una corona de siete estrellas… y llegaremos al país de los Mallons, el de la Terrible Señora como dicen los sueños….

Tal vez….

Tal vez…. podamos descubrir el destino de Nimrodel y saber qué la demoró en el encuentro de su amado Amroth, quien abandonó todo, incluso su reino, por amor… y se lanzó a las aguas al ver que el barco élfico lo alejaba de su amada….

Tal vez….

Tal vez, poder seguir el camino de Eärendil, el marinero, en su navegar por la bóveda celeste siempre detrás de la luna; eh ir más allá, y toparnos con mundos de formas aplanadas, sobre el lomo de siete elefantes, sobre el caparazón de una gran tortuga…

Tal vez podremos descubrir el camino secreto que une las Tierras Impedecederas con el reino de Aslan… y de ahí aparecer sobre las aguas de un mundo nuevo, plagado de islas, con magia y poderes, y alegrías y tristezas. Terramar dirán algunos, y otros dirán que es el único camino que un “crecido” podría tomar hacia Narnia la Bella, a menos que decida optar por la importante y laboriosa tarea de hacerse niño y encontrar el ropero correcto.

Tal vez… hayan múltiples aventuras que con un “tal vez” o un “que tal si” puedan salir a la luz… por la gloria de las razas, el color de la magia o el espíritu de quienes quieren ver la luz dentro de si, dentro de sus amigos, y dentro de todo lo vivo que existe y que existirá….

¿Te atreves a estos tal vez?

“Aiya! Máratulda coanyanna, meldo. Suca yulma, ar mata apsali.”
Eärendil-Meneldil, un medio-elfo de La Frontera de Ultramar.

Bajé a las tumbas de Atuan para descubrir que los dioses estaban muertos.

Aprendí el idioma de los dragones y hablé con ellos en los confines del mundo.

Viajé hasta las últimas islas para descubrir la causa de porqué la magia estaba desapareciendo.

Vi tantas veces el rostro de la muerte que ha pasado a ser una vieja amiga.

Y sin importar tanto cansancio, siempre queda una pequeña antorcha de esperanza al fondo de la habitación.

Una esperanza de recuperar la magia.

Una magia de encontrar el más maravilloso de los tesoros.

De encontrar la fuente de la juventud.

De encontrar la iluminación divina para mí y todos quienes me rodean.

De que todo lo vivido no sea más que el preludio de la mayor de las aventuras.

Que tan solo ahora empiezo realmente a vivir.

Quiero volver a encontrar la fuerza para lanzarme al vacío y volver a aprender a volar.

Poder recostarme un ratito más en la crisálida para luego volver a emerger con toda mi fuerza y cruzar bosques y mares volando.

Y podré extender mi mano para enseñarte el camino a la tierra de nunca jamás y alzarás tu pluma y escribirás las palabras del alma en el firmamento.

El tal vez siempre está presente, depende de nosotros subirnos al barco o que nos echen en él estando dormidos.

Me subo al barco. Espero verte en él. 😉

windwolftears